martes, 13 de septiembre de 2022

Eres y estás

Llegas como un rayo

Te presentas y luego te vas

 

Te respiro, te siento

Pero te vas

 

En cada respiro

En  cada sueño

En cada paso

Pero no te alcanzo

 

Te alejas

Te quiero cerca

Te temo

y te ahuyento

 

Eres mis alas

Eres mi sueños

Eres mis planes

Eres el miedo

 

El miedo que vive

El miedo que respiro

El miedo que va y viene

El miedo que soy

miércoles, 17 de agosto de 2022

Es ahí

Y ahí, justo donde mi mirada se pierde

en ese lugar donde sus sueños cobran vida

todo cobra sentido.


Ella da movimiento a mis ilusiones

le da color a mis pesadillas

todo lo transforma.


En sus ojos, en su mirada apacible

es ahí donde me pierdo

donde encuentro paz.


Es ahí a donde anhelo viajar

donde me quiero quedar

donde quiero terminar.

miércoles, 6 de julio de 2022

Pasa la vida en ese lugar

En una roca frente al mar
Contemplando el ir y venir de las olas
Ahí se encuentra sentado.


Su mirada se pierde en el horizonte
Su respiración se alinea al sonido de las olas
Su deseo de volar… se apaga.


No, él ya no puede volar
Sus alas… rotas están


Y él... pasa la vida en ese lugar
Mirando el mar y soñando volar.

miércoles, 18 de mayo de 2022

La realidad se escapa.

Siento que se va

las cosas están distantes

su voz, su voz ya no hace eco.

No hay viento

no hay corrientes que me eleven

mis alas, mis alas ya no están.

¿Sueños?

Para qué soñar

si la realidad se me escapa.

viernes, 26 de febrero de 2021

Al caer el día

 

Las palabras se alejan y sólo dejan el vacío en las tristes intensiones

Mis pasos son el eco de sus fragmentados pensamientos         

El sol se va antes de que mi voz y mis sueños se extingan

Soy sólo el viejo recuerdo de algo que pasó, de algo que alguien imaginó

Al caer el día, me voy, me disuelvo en las lágrimas del indigente.

martes, 4 de diciembre de 2018

Soy danza

El aire viaja entre mi cuerpo
Mis brazos se mueven suavemente
Mis manos dibujan imágenes al viento
Mis piernas vuelan al ritmo de mi alma
Mi cuerpo se fusiona con el agua
Soy aire, soy mar, soy fuego
Soy danza que vive, que muere y existe para siempre

lunes, 3 de diciembre de 2018

Algo para recordar

El sol caía a plomo sobre la ciudad
Los recuerdos se agolpaban 
Torturaban la memoria.

Subió al autobús
No miró hacia atrás
No quedaba algo para recordar.

jueves, 12 de julio de 2018

No pienso, luego no existo

Y si un día al despertar abriera los ojos y no reconociera nada
Y si un día no recordara quién soy
Si no recordara qué hago y qué me hace ser lo que soy
Y si no me reconociera en el espejo
Y si las cosas que me rodean dejaran de tener sentido para mí.
Y si un día perdiera la noción de que voy a morir
Y si un día dejara de pensar
Y si ese día dejara de sentir… de existir.

martes, 24 de abril de 2018

Solo teme

Desde hace algún tiempo el brillo en sus ojos se ha apagado, ahora es una mirada sombría.
Desde hace algún tiempo sus sueños se han guardado en una caja sin fondo.
Hoy no sonríe, se ve enfermo, decaído, sus pasos fuertes y seguros, hoy son lentos e inseguros.
Hoy tiene miedo de hablar, tiene miedo de luchar, piensa que ya no hay para qué seguir.
No vuela, no sueña, solo teme.

viernes, 23 de marzo de 2018

¿¡Los buenos!?

Permanecí encerrado por más de mil días, bueno eso creo; a ese lugar no le entraba ni un rayo de sol, apenas si podía respirar, recuerdo que me levantaron un lunes cuando el sol se estaba poniendo, creo que eran como las siete y de ahí solo recuerdo los trancazos que me daban.
Empecé a contar, como lo hacen en las películas, con la idea de llevar la cuenta de los segundos, minutos y horas; solo pude registrar los primeros ochenta y seis mil cuatrocientos segundos, bueno eso creo, porque después de tres mil doscientos golpes que también conté, tal vez me haya equivocado en mi primer conteo.
En serio, el olor en ese lugar era horrible, me imagino que en ese lugar, segurito tuvieron puercos, perros sucios, ratas y hasta un sapo debió habitar. ¿Por qué un sapo? Pues no sé, son feos y gordos y seguro huelen feo.
Después de varios días, creo; entró un tipo que con una voz rara (entre gruesa y delicada) dijo a uno de los personajes que ahí se encontraban; “Dale” acto seguido a esa palabra “mágica” a manera de orden, un fuerte golpe se asentó en mi espalda y después otro y otro y otro, hasta que el tipo de voz extraña dejó de repetir la palabra “mágica” ¡Dale!.
Unos instantes más tarde; el tipo que llamaré “el jefe” volvió a decir la palabra “mágica” y el otro, al que llamaré “elhijo” inició nuevamente con la golpiza. Después de los muchos golpes que recibí, me dio un ataque de risa, no podía parar, me imaginaba al “jefe” dando la orden y “elhijo”  ejecutándola, me imaginé a personajes del tipo de la película The Wall; uno como el juez gordo y el otro como uno de los policías, jajaja. Dejaron de dolerme los golpes, pero por cada carcajada mía, se duplicaba la orden y la ejecución, creo que terminaron más cansados ellos, uno de dar la orden y el otro de pegar, que yo adolorido de los trancazos.
Según yo, al día siguiente entró una mujer, creo que era delgada, sus pasos se escuchaban ligeros, ella me dio agua y un poco de lechuga, se quedó largo rato, creo que jugaba con un celular, solo podía escuchar su respiración, no hablaba, solo respiraba, después de un largo rato, se levantó y salió apresuradamente de la habitación; cuando abrió la puerta alcancé a escuchar, a lo lejos unos pesados pasos que se aproximaban, la puerta se cerró; todo quedó en silencio; instantes después se abrió de golpe la puerta y los pesados pies entraron, escuché un fuerte golpe, la madera crujió y yo caí al suelo. Había olvidado decirles que me habían sentado en una especie de banco. La voz del “jefe”, la misma que decía la palabra “mágica”, comenzó a decir en un tono molesto y un tanto desesperado. “Mira yo soy tu amigo, quiero ayudarte; yo estoy aquí para ayudar a la gente que está conmigo, si tú me ayudas y colaboras, yo sin dudarlo meto las manos por ti”. Yo la verdad no le entendía a qué se refería, así que permanecí callado; el “jefe” un poco más desesperado me dijo: ”Tú no me dejas otro camino que decirle a mi superior que no me sirves y entonces…” yo seguía sin entender algo, permanecí callado. Una vez más el “jefe” habló conmigo, ahora con una voz más amable, hasta suave y delicado: “En serio yo te voy a ayudar, si Dios quiere pronto vas a salir de esto, deja te cuento, yo tengo unos amigos que pasaron por lo mismo que tú y lo que hicieron fue confiar y decir las cosas, yo he vivido mucho y de verdad sé que de algo así está difícil salir, la situación está fea, si yo fuera tú confiaría sin dudar”. Me cae, en serio, no le entendía nada, es más ni siquiera sabía qué es aquello que según este tipo debía saber.
Después de esto se desesperó y volvió a llamar a su guardia, abrió la puerta y lo escuché entrar, entonces ya sabía lo que pasaría; el “jefe” diría la palabra y “elhijo” me golpearía, ahora ya no me reí, ahora puse atención en otros detalles; el tipo de las ordenes respiraba con dificultad (sin duda era gordo) el otro, el de los golpes no hablaba, solo balbuceaba una palabra “sí jefe” (seguro tenía un problema de salud, tal vez problemas de aprendizaje).
Terminado mi “tratamiento”, salieron y el cuarto quedó en silencio otra vez y yo en el suelo. Creo que me quedé dormido por largo tiempo; escuché que la puerta se abría y una persona entró, sentí que sostenía mi cabeza y me incorporó, me sentó en el banco y me dio agua; no, no era la mujer de la otra vez, eran las manos de un tipo grande; limpió mi cara con un trapo húmedo; me dio de comer, parece que era sopa de fideo, eso quiero creer, me dio de beber agua otra vez y antes de salir dijo: “Lo siento, yo no estoy de acuerdo pero… de verdad lo siento”. Dicho esto, salió y cerró la puerta.
El silencio solo era interrumpido por mis pies golpeando el suelo, intenté seguir el ritmo de una canción que recordaba, pero igual que cuando estaba libre, fui malísimo, creo que fue bueno que estuviera amordazado, porque si me hubieran escuchado cantar, segurito entran y sin necesidad de escuchar la palabra “mágica” me golpean.
Todo se convirtió en rutina, el “jefe” entraba a la habitación, a veces me humillaba, segundos después me hablaba como si fuera su gran amigo, un poco después me gritaba y todas las veces terminaba con su palabra “mágica” y “elhijo” me propinaba la acostumbrada golpiza.
Un día escuché mucho ruido, la mujer delgada entró, algo dijo pero la verdad no le escuché, el hombre que me pidió disculpas entró y repitió lo que me había dicho días atrás. “Elhijo” entró y sí; si lo pensaron, así fue, me vino a dar el tratamiento acostumbrado y ahora sin la palabra “mágica”. Fue muy rápido, pero eso sí, bien dado.
Por último, el “jefe” entró y me dijo “Ya se fregó todo, vas a valer madre, te dije que cooperaras pero no, no eres una persona soluble, entonces te va a llevar la fregada” después de escucharlo, cerré los ojos (no sé para qué, si tenía una venda que impedía que viera algo, tal vez y solo como acto reflejo) Escuché a lo lejos unos gritos “Policía federal, todos al suelo; escuché un ruido como un trueno y pensé hasta aquí llegué; escuché unos pasos muy pesados alejarse rápidamente, mientras tanto, el ruido de gente corriendo, gritos y disparos se apoderaron del lugar.
Después de un rato solo silencio, de pronto, muchas voces cerca: “Despejado”, aquí hay alguien, es una víctima, está viva, traigan una camilla; sentí que me levantaron del piso y una voz me dijo, ya todo está bien, estás a salvo, somos los buenos.
Sí, les agradezco que me hayan liberado, le dije al oficial que me tomaba la declaración y le pregunté si necesitaban algo más; él representante del MP me dijo que en cuanto su “jefe” saliera de una junta con sus cercanos, me atendería; entonces intenté mirar a través de unos cristales sucios y un tanto empañados, no se lograba ver nada, así que agucé el oído y a lo lejos escuché varias voces, unas voces que hicieron que sudara frío, me sentí como el protagonista de naranja mecánica, respondiendo a la quinta de Beethoven; así me sentí al escuchar, entre risas la palabra “mágica” ¡Dale! Y después un golpe y unas risas.
La voz se escuchó y dijo entre risas, “Se nos cayó el dispositivo, es que todos son unos tontos, todo lo debo resolver yo, el masculino se salvó, ¡Dale!” y otro golpe se escuchó y otra vez risas.
El sudor escurría por mi frente, comencé a temblar, escuché que dejaban de reír y se acercaban a la puerta; me levanté y salí corriendo de ahí.

Querido lector: A continuación te dejo dos finales, elije el que consideres mejor para la historia, o bien, inventa uno diferente y compártelo en los comentarios. ¡Gracias!
Final 1
Desde ese día, camino inseguro, volteo a todos lados, me siento perseguido y si escucho la palabra “mágica” ¡Dale! No importa dónde, ni quién la diga, de inmediato me hago bolita y comienzo a llorar. Nada volverá a ser lo mismo.
Final 2
Ya en la calle me quedé pensando, y si me equivoqué, y sí solo era mi imaginación, y si regreso a terminar el trámite; en eso estaba cuando volví a escuchar las voces, cuatro figuras, tres de ellas masculinas (Uno que no pasaba del 1.70 obeso, otro como de 1.65 un poco menos gordo, el otro medía como 1.78) y la otra, de una mujer muy delgada y blanca como la nieve. Los cuatro bajaban las escaleras, me oculté detrás de una camioneta y vi como todos los oficiales que se encontraban ahí los saludaban cuadrándose, sin duda era el “jefe”, valiente jefe de “los buenos”; los vi alejarse y el “jefe” diciendo la palabra “mágica” mientras el ayudante-ejecutor-sirviente golpeaba al otro acompañante, acto seguido los cuatro reían.
Ahí me que quedé por un largo rato, pensando que solo aquí pasa esto, “los buenos” son los que actúan contra nosotros y al final solo nos queda guardar silencio, pues no hay quién nos defienda.